Existen algunos cultivos con los que es más fácil obtener buenos resultados. Te aconsejamos empezar por ellos si piensas iniciarte con un huerto urbano.

Para empezar, planta ajos. Tienen muy pocos problemas de plagas, son poco exigentes en nutrientes y en agua, se plantan usando un diente de ajo que seguro ya tienes en casa (¡con la punta hacia arriba!) y se asocia muy bien con casi todas las hortalizas exceptuando las leguminosas. ¡Todo son ventajas!

Si quieres algo más de color, los tomates también se dan muy bien en contenedores urbanos e incluso en macetas. Exige más nutrientes, más agua y más sol, pero también te ofrece una “experiencia hortelana” más completa: ver las flores amarillas, cómo enrojece el fruto, cómo va madurando, las pequeñas podas de tallos secundarios... También son grandes amigas del principiante del huerto las espinacas. Al ser de ciclo corto, se ven pronto los resultados y se pueden cosechar hoja a hoja mientras sigue creciendo. Pero plántala sólo en primavera y en otoño, porque no aguanta temperaturas extremas.

Si tienes un recipiente profundo, las zanahorias son una buena opción que puedes plantar casi todo el año, menos los meses más fríos, y de forma escalonada.

Y por último, unas buenas plantas aromáticas, que siempre puedes usar en la cocina y, además, sirven de atracción para los tan necesarios insectos polinizadores.